Y, lo que mas extraño, era tu forma de acariciarme la espalda, cuando nos sentábamos y te observaba abriendo un libro nuevo, con tu barba de 2 días, y ese brillo en los ojos cuando descubrias algo nuevo.
Que me sigue quemando los labios, por el recuerdo de tus besos. Me quema al impotencia de no poder hacer nada. Me quema por dentro el no encontrar tu mirada, encontrándose con la mía. Tus manos, aferrando mi cintura,tu boca besando cada rincón escondido de mi. Tu forma de agarrarme del pelo, cuando me comidas la boca, y dejabas que enloqueciera en esa tortura. Añoro tu espalda y su estructura peculiar. Y ese lunar escondido que guardabas en el cuello. Nuestros cuerpos, prisioneros, de esa tormenta, oh, dulce tormenta, culpable de todo. Y cómo me abrazabas, cuando terminabamos de hacer el amor. O me sostenias el cuello para besarme y dejarnos llevar. Dios, lo que daría para que volvieras. Aún sueño con tu regreso, y ojalá que mi sueño esta vez, se haga

No hay comentarios:
Publicar un comentario